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XII Congreso de la FES

SUBLIMAR LA EMOCIÓN COLECTIVA: DECLINACIÓN Y CAPITAL SIMBÓLICO DE LOS MONUMENTOS

GT 18 Sociología de la Cultura y de las Artes

Autor/a
Miguel Angel Gil Zafra (CCOO)
Coautor/es
Alina Navas (UCM)

Programa:

Sesión de comunicaciones orales (SC GT 20 - GT 18) Franja 1B : CREATIVIDAD & CAMBIO SOCIAL
Responsable(s): Rubén Díez García (Universidad Carlos III de Madrid & Universidad Complutense de Madrid) , Dafne Muntanyola Saura (Universitat Autònoma de Barcelona)
Sesión conjunta: GT 20 y GT 18
Tipo de sesión: Sesión de comunicaciones orales
Día: jueves, 30 de junio de 2016
Hora: 14:00 a 16:00
Lugar: 013

TEMA DE ESTUDIO O PREMISAS DE PARTIDA

Se entiende por monumento una construcción física que conmemora generalmente una persona o un acontecimiento. La función simbólica del monumento suele cristalizar en una imagen icónica, una representación de las emociones colectivas de un ente social, ya sea la patria, nación, o alguna comunidad territorial o sociológica que suelen vertebrar el imaginario colectivo, materializando de antemano las emociones colectivas o articulándolas a posteriori. A su vez pueden constituir, y no necesariamente al mismo tiempo, manifestaciones de importancia artística que desde este ángulo han sido muy estudiadas

ESQUEMA DE ARGUMENTACIÓN SEGUIDA

Salvo en casos excepcionales en que justamente se pretende la distinción de un segmento poblacional, ideológico o social, los monumentos son presentados como “manifestaciones populares o colectivas”. Estos artefactos culturales son por tanto productos históricos surgidos en la interacción de las relaciones sociales, y por ello se puede advertir cómo su funcionalidad simbólica ha ido progresivamente evolucionando, desplazándose en parte desde un imaginario más puramente emocional hacia una funcionalidad de la ostentación, de exposición de la posesión de riqueza y capital cultural. La implosión de esculturas y monumentos en las rotondas son un buen ejemplo de este desplazamiento simbólico, en detrimento de funciones más ornamentales.

Lo que resulta interesante de estos hechos culturales es la gestión de las emociones colectivas. Y es que en todo caso, en el proceso de configuración de un monumento es en sí un proceso de exaltación, o incluso “apropiación-suplantación o expropiación” de las emociones colectivas.

PRINCIPALES CONCLUSIONES

En la gestación de un monumento hay siempre varios agentes a considerar: la institución o colectividad promotora, aquel que la sublima (generalmente un creador),  un tercero que puede coincidir con alguno de ellos que financia (mecenas). Históricamente, de la interacción entre ellos nacía el monumento, pero estos roles se han ido difuminando.

Cabría  preguntarse si en el proceso histórico que vivimos en la modernidad tardía, si la categoría monumentos tiene todavía validez, puede extenderse a manifestaciones culturales que si bien son más efímeras (por ejemplo ciertas acciones-símbolo del 15-M), constituyen referentes icónicos significativos de ciertos momentos y procesos sociales. De hecho, algunos autores defienden que las prácticas que surgen de este tipo de movimientos acentrados emanan del general intellect, de una construcción colectiva surgida del “pensamiento en celda” no jerarquizado o de organización espontánea. Así, aunque más efímeras, estas formas son icónicas y contienen la funcionalidad expresiva y de representación emocional que atribuimos a los monumentos que parecen haber sido sustituidos por nuevas prácticas que heredarían el capital simbólico inherente a estas colectividades.

Palabras clave: emociones colectivas, monumentos, capital simbólico, icono