FES | Federación Española de Sociología

XII Congreso de la FES

Migración y crecimiento

GT 26 Sociología de la Población y Demografía

Autor/a
Diego López de Lera (Universidad de Coruña)

Programa:

Sesión de comunicaciones orales Franja 4 : Retos de la Sociología de la Población y la Demografía ante los potenciales escenarios previstos
Responsable(s): María Dolores Puga González (CSIC)
Tipo de sesión: Sesión de comunicaciones orales
Día: viernes, 1 de julio de 2016
Hora: 16:00 a 18:00
Lugar: 010

Durante los últimos 25 años la inmigración ha generado un cambio social sin precedentes en España, la presencia de más de 6 millones de inmigrantes[1]/ (14% de la población total, a principios de 2010) supuso «una transformación social que puede competir en profundidad e implicaciones con cualquier otra que se haya producido en nuestra historia contemporánea» (Arango, 2004: 161). Sobre todo si recordamos que en 1991 la población inmigrante no llegaba a 900.000 personas.

Este “inesperado” crecimiento tornó en positivo el crecimiento demográfico de todas las regiones del país (López de Lera, 2006: 270. El aporte inmigratorio dinamizó el mercado nupcial, aumentó la natalidad (21% del total en 2007, aunque desde entonces su peso ha ido disminuyendo hasta el 17% en 2014), vía aumento de nacimientos de mujeres en edad fértil, más que de un aumento en el nivel de la fecundidad (0,3 décimas del ISF), y compensó la deriva negativa del crecimiento vegetativo de la población nativa.

Esta situación cambió después de la crisis financiera desatada a partir de 2008, sus posteriores efectos sobre el mercado laboral, hicieron que las cadenas migratorias transmitieran a las regiones de origen la angustia por la falta de trabajo, haciendo caer fuertemente las corrientes de inmigrantes extranjeros que llegaban al país. En tan solo 6 años el número de inmigrantes se redujo a una tercera parte del volumen registrado en 2007.

Desde entonces, el “retorno” de parte de esos inmigrantes no ha dejado de crecer y junto al descenso de las nuevas llegadas, el “aporte” ha disminuido sensiblemente, hasta convertirse en negativo en algunas comunidades. En 2013 solo Málaga y Tenerife registraron saldo migratorios positivos, pero puede que a partir de ese año las salidas hayan tocado techo y las entradas empiecen a estabilizarse, con lo que parece augurar una nueva etapa de inmigración en nuestro país (entradas inferiores, entorno a las 400.000 y salidas entorno a las 300.000) y un positivo aporte migratorio al crecimiento, aunque sensiblemente más pequeño que en años anteriores. Falta por agregar la reciente emigración de “jóvenes españoles”, cuyo efecto es el contrario al de la corriente de inmigración, pero cuya dimensión es mucho menor (pese al verosímil grado de subregistro de la estadística oficial).

El texto muestra estos cambios en la composición de las corrientes que están protagonizando el nuevo escenario migratorio, ya que no en todas predominan los adultos en edad activa, y se pregunta sobre las futuras posibilidades de crecimiento.

 

[1]- Con el calificativo de “inmigrantes” nos referimos a “nacidas en el extranjero”.

Palabras clave: Aporte migratorio, dinámica demográfica, crecimiento, natalidad