FES | Federación Española de Sociología

XII Congreso de la FES

"La Feria de la Sociología": Artículo de Opinión de Luis Navarro Ardoy sobre el XII Congreso Español de Sociología y la profesión sociológica.

A finales del pasado mes de junio y principios de julio celebramos lo que sería, en lenguaje llano, la feria de la sociología en España. Más de 2.000 profesionales de la sociología nos dimos cita en Gijón. Allí, en un escenario único como es la Universidad Laboral, debatimos, reflexionamos y escudriñamos un montón de cosas: de la inmigración y sus secuelas, de la reconfiguración del Estado de Bienestar, de las nuevas desigualdades sociales, de las mutaciones en el trabajo, de sociedades inclusivas y solidarias, de rural y urbano, de acción social, de clases populares, de educación y de cultura, de grandes datos, de blogs y de vídeos… Y hubo quien declaró públicamente su “amor a la sociología”.

Hubo encuentros y desencuentros,y muchísimos intercambios de experiencias. Hubo intensas jornadas de trabajo y hubo tiempo para estar en las calles, para estrechar lazos entre colegas de la disciplina con sidra en mano pero también para mezclarnos y conocer a muchísima gente ajena a la sociología. Pensamos que la sociología ha dejado huella en Gijón.

Algunos hicimos un poco de pedagogía sociológica con el objetivo de acercar nuestra disciplina a la ciudadanía. La hicimos quienes pensamos que la nuestra es una profesión abierta y entremezclada con las personas. La hicimos quienes pensamos que la sociología, como otras ciencias sociales, se enfrenta al desafío de no quedarse por detrás de su objeto de estudio, la SOCIEDAD con mayúsculas. Pensamos que es una iniciativa provechosa explicarle a la gente para qué sirve la sociología más allá de la demoscopia, de los aciertos y errores en las predicciones electorales; explicarle las posibilidades reales de transferir y utilizar el conocimiento sociológico en lugares concretos desde los que mejorar nuestra realidad social.

Asistimos a momentos cruciales, y la buena noticia es que siguen estando en las calles. La sociología es un constante e inagotable cuestionar sobre lo que realmente importa. Creemos que se equivocan quienes sostienen que la sociología es accesoria, que su radio de acción no llega a la vida, que el pensamiento sociológico no es transformador. La sociología no debería dejar de autoanalizarse en este sentido.

Ya está bien de no hacer nada cuando asistimos, cada vez más, a un manoseo constante de nuestra disciplina; a la popularización de nuestra disciplina que puede llevarnos a una ‘incierta victoria’ como diría Salvador Giner (1993). Ya está bien de estarse quieto ante el alto grado de intrusismo con el que se mueve la sociología en manos de quienes no conocen bien la materia, que acaban vulgarizándola y ofreciendo una imagen de ella de escasa o dudosa credibilidad, además de simplificar peligrosamente los análisis.

Si hoy leen cualquier periódico, seguramente encuentren alguna referencia o ‘interpretación sociológica’ sobre los datos publicados de alguna encuesta política o informe estadístico. Es algo cotidiano y frecuente y los hay para todos los gustos e intereses. Lo correcto sería que dicha interpretación la firmase un o una profesional de la sociología. Pero no siempre es así.

La buena noticia es que para la sociología hay más de buenos tiempos. Hoy existen más espacios donde no faltan las críticas contrastadas cuando se publica algún análisis o estudio de dudosa credibilidad.

Hoy, quienes nos dedicamos a la sociología, debemos aprovechar la demanda creciente de datos sociales en las sociedades modernas (Boudon, 2004). Las instituciones públicas y privadas necesitan de ellos para basar sus procesos de toma de decisiones en información lo más fidedigna posible sobre los más variados aspectos del entorno social en el que se desenvuelve su actividad. Esta tendencia no es nueva, pero en los últimos años se ha intensificado de manera especial. Se han multiplicado los niveles de gobierno y las demandas de información social necesarias para cada nivel, a las que nadie quiere renunciar (Pérez Yruela, 2016).

Hoy, las sociólogas y los sociólogos debemos aprovechar los grandes datos que existen en Internet. Podemos hacernos un hueco sin necesidad de competir con otros profesionales como los matemáticos y los ingenieros. Establezcamos con ellos una ‘interdependencia positiva’, fusionemos conocimiento. Trabajemos con ellos al unísono, en contacto permanente, como equipos de trabajo hacia el objetivo común de encontrar los mejores medios para generar nuevos análisis y comprender mejor la sociedad[1]. Pongamos en valor la ‘mirada sociológica’ como recurso necesario para la interpretación de esa ingente cantidad de datos: nuestra capacidad analítica, nuestro acercamiento a los fenómenos desde una perspectiva generalista, nuestra capacidad de adaptación, polivalencia y versatilidad, nuestra capacidad de relacionar diferentes variables, de identificar condicionantes de tipo social, de identificar consecuencias no previstas de las decisiones que se toman y, en definitiva, de nuestra capacidad de plantear preguntas que van más allá de lo que parece evidente.

Hoy, los sociólogos y las sociólogas debemos aprovechar el interés creciente de la ciudadanía por los asuntos públicos que le preocupan (el bienestar de las familias, la política, la cultura, la economía, el empleo…). Debemos producir un conocimiento sociológico y teórico que se refiera a problemas que importan a las gentes. Y debemos intentar hacerlo directamente inteligible o que pueda trasladarse al gran público en términos comprensibles, en un lenguaje accesible, esforzándonos por aterrizar suavemente nuestros análisis al terreno de la experiencia cotidiana.

En cualquier caso, la nuestra es una profesión abierta, entremezclada con otras, cuyas competencias no pueden protegerse ni ampararse en disposiciones legales. Nuestra única competencia es ser, valga el juego de palabras, lo más competentes que nos sea posible en las explicaciones y soluciones a los problemas que constituyen el objeto y preocupación de la sociología (Pérez Yruela, 2016).

Y que siga la fiesta… La fiesta de la sociología.

 

Referencias

Boudon, R. 2004. “La sociología que realmente importa”. Papers 72: 215-226.

Giner, S. 1993. “Una incierta victoria: la inteligencia sociológica”. Ágora: Papeles de filosofía 12 (1): 25-36. http://dspace.usc.es/bitstream/10347/1023/1/pg_027-038_agora12-1.pdf

Pérez Yruela, M. 2016. “Luces y sombras de la sociología práctica”. Ponencia invitada para inaugurar el grupo de trabajo práctica sociológica en el XII Congreso Español de Sociología. http://www.fes-sociologia.com/luces-y-sombras-de-la-practica-sociologica/congress-papers/3352/

[1] En este breve vídeo, el profesor Modesto Escobar de la Universidad de Salamanca ofrece algunas notas muy interesantes sobre las posibilidades de la sociología en el análisis de los grandes datos: https://www.youtube.com/watch?v=eZobR1-V8lg

Fotografías del artículo de Ainara Mailán