FES | Federación Española de Sociología

"HABLAR BIEN", UN MECANISMO PARA PERFORMAR MUJERES: EL CASO DE LAS LENGUAS MINORIZADAS

GT 12 Sociología del Género

Autor/a
Teresa Moure Pereiro (Universidad de Santiago de Compostela)

 

Con cierta frecuencia, la variable género se aborda en relación al lenguaje orientándose en exclusiva hacia la perspectiva de evitar el sexismo lingüístico, esto es, intentando depurar las emisiones lingüísticas de la carga de usos y de tópicos que degradan o trivializan a las mujeres. Esta sensibilidad, con todo, es minoritaria socialmente, no está protegida ni por la gramática ni por la escuela, que continúan difundiendo que el masculino es el término no marcado y que no hay nada de sexista en dirigirse a un auditorio como si estuviese constituido exclusivamente por hombres. Muchas personas hablantes declarar sin pudor alguno que están cómodas con la lengua que usan, que las que se sienten atacadas muestran susceptibilidades extremas o que el sexismo radica en la sociedad, y no en la lengua que la construye. Por este estancamiento, que muestra algunas de las dificultades de la acción de género para abrirse paso en la sociedad, consideramos necesario explorar otras vías de intervención. La vinculación entre lengua y género que intentamos desarrollar se pregunta por la lengua que utilizan las mujeres, desarrollando en particular sus malas relaciones con la lengua denostada por el poder en las situaciones de conflicto lingüístico. En las comunidades donde dos lenguas se abren paso, como en Galicia, las mujeres desertan de la lengua transmitida por las generaciones anteriores de manera específica. Probablemente pueda explicarse este comportamiento porque están intentando superar una situación de discriminación tradicional intentando acceder a posiciones de prestigio y, en ese sentido, evitan identificarse con opciones sociales o políticas que pongan en peligro sus conquistas recientes. Nuestra argumentación intentará demostrar que las mujeres hablan menos gallego que los hombres o, en general, que las mujeres hablan menos lenguas minorizadas que sus compañeros. Esto exigirá revisar las condiciones de uso y el propio concepto de lengua minorizada y, al tiempo, dar cuenta de las situaciones que hacen una lengua preferible a otra para cada uno de los sexos. Al tiempo, denunciaremos que buena parte de los recursos de que disponemos (atlas y mapas sociolingüísticos) todavía no recogen la variable género, de modo que resulta difícil para la investigación disponer de datos empíricos. En un sentido parciamente distinto, cuando las mujeres hablan la lengua en situación de inferioridad, utilizan una variable estilística propia, un sociolecto que puede caracterizarse como femenino. En términos de universales del lenguaje, parece regir acuerdo general sobre el hecho de que las mujeres buscan en su interacción social un modelo específico de cortesía: las mujeres priman en la conversación la calidad de la interacción sobre la información. Nuestra hipótesis pretende cruzar esta evidencia, llegada de la sociolingüística "feminista" con los datos de la sociolingüística cuantitativa para avanzar que las mujeres que viven en contextos de conflicto lingüístico, en busca de un ideal de cortesía, abandonan la lengua menos promocionada.

Palabras clave: diglosia, prestigio lingüístico, promoción social