FES | Federación Española de Sociología

Género y trabajo en Venezuela. Signos de discriminación femenina.

GT 12 Sociología del Género

Autor/a
Williams Aranguren Alvarez (Universidad de Carabobo)

La problemática de género a nivel mundial plantea discusiones que no son ajenas al mundo político, académico y social en general. Los signos de la discriminación en el ámbito del trabajo bajo dependencia o no, se potencian a partir de la Revolución Industrial, instaurando paradigmas tecno-productivos, en los cuales las relaciones de poder marcan pautas de comportamiento, de lo femenino y lo masculino, de lo cual aún no se escapa. El Convenio No. 111 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), define la discriminación como toda forma de distinción, exclusión o preferencia basada en motivos de raza, color, sexo, religión, opinión política, ascendencia nacional u origen social, que tenga por efecto anular o alterar la igualdad de oportunidades o de trato en el empleo y la ocupación. Resaltan muchos autores que los signos de la discriminación se observan con insistencia en el trabajo femenino, lo cual se produce en cada una de las etapas del empleo, desde la contratación, la formación y la remuneración, pasando por la segregación profesional y el momento de la terminación de la relación laboral.

El panorama a nivel mundial no es muy alentador. A pesar de que las mujeres contribuyen significativamente en el proceso productivo, su presencia no ha sido acompañada consecuencialmente de mejoras en su situación en el empleo y condiciones de trabajo. A nivel mundial, las mujeres conforman aproximadamente el 41% de la fuerza de trabajo, no obstante, diversos estudios revelan que hay más mujeres que hombres en puestos de trabajo mal remunerados y menos seguros; las mujeres tienen menos oportunidades de recibir formación, progresar en sus carreras y ser ascendidas; los índices de desempleo siempre han sido más acentuados en mujeres que en hombres; en muchos casos las mujeres no tienen un trabajo regular a tiempo completo sino que trabajan en régimen de subcontratación, en casa, a tiempo parcial o autoempleadas, trabajos asociados a la economía informal, un porcentaje mayor de mujeres que hombres trabaja en la economía informal; con frecuencia hay mayores índices de pobreza entre las mujeres que entre los hombres; en el entorno familiar y en la comunidad, la mujer es responsable de la prestación de cuidados y del trabajo doméstico; a pesar de que el trabajo agrícola y doméstico no remunerado que realizan las mujeres representa aproximadamente una tercera parte de la producción económica mundial, sigue estando subvalorado, insuficientemente remunerado y carente de protección; la discriminación por razones de género es una práctica difundida que aún no se ha podido eliminar.

Este trabajo muestra algunos de estos signos, como temas para la discusión, por tanto inconcluso dado la situación del problema, muy a pesar de los Convenios Internacionales desarrollados por la OIT e incorporado a las legislaciones nacionales. Las soluciones se ventilan a través de la educación, la capacitación profesional,  la concientización, la formulación de políticas públicas, entre otros, lo que indica un largo camino por recorrer y en el cual no muchos quieren andar. Pero es necesario.

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