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Ciudanía, ética del cuidado y política feminista

GT 12 Sociología del Género

Autor/a
Héctor Sánchez-Melero (Grupo INTER (UNED))

Tema de estudio: La influencia de la teoría feminista en la discusión sobre la ciudadanía y la relación del desarrollo moral planteado por el modelo de la ética del cuidado en una emergente práctica ciudadana alternativa.

Premisa de partida:

El desarrollo moral planteado por la ética del cuidado, más allá de su asignación genérica, abre la puerta a una práctica política ciudadana, que, en unión con los derechos más universalistas, potencian un cambio de modelo democrático más inclusivo, centrado en la vida y las personas.

Esquema argumental:

  - La ciudadanía como marco androcéntrico: La teoría política feminista cuestionó la exclusión de la mujer de los derechos ciudadanos hasta comprender que el propio modelo debía ser cuestionado por invisibilizar valores fundamentales asociados a las mujeres.

  - Buscando otras formas de ciudadanía:

  • Ciudadanía diferenciada: Para superar el modelo androcéntrico, además de cuestionar la división de esferas y su asignación genérica como mecanismo básico de perpetuación del patriarcado, se evidenció la necesidad de reivindicar unos derechos particulares que permitieran superar la desigualdad inicial.
  • Políticas de la identidad: Estos derechos diferenciados, sin embargo, a través de un concepto estático y esencialista de las culturas volvió a suponer la desigualdad de género y el intento de desactivación de las políticas feministas.
  • Universal y particular: Así llegamos al momento en que se hace evidente la necesidad de reivindicar el respeto a la diferencia para evitar homogeneizaciones y el respeto a derechos universales para evitar el relativismo moral.

  - Desarrollo moral: Al igual que con el modelo de ciudadano clásico, el modelo de desarrollo moral basado en la justicia se apoyaba en la diferenciación y la autonomía como objetivo fundamental, lo que convertía la preocupación por las relaciones en una debilidad femenina en vez de en un valor humano. La ética del cuidado evidenció el sesgo androcéntrico, reivindica el valor de la preocupación por el otro y defiende un modelo de desarrollo moral distinto, que universaliza la paz frente a la justicia.

  • El miedo esencialista: A pesar de que dicho desarrollo moral fue observado en las mujeres, esto se debe a la posición que ocupaban en la organización social. Es decir, está socialmente construido no siendo exclusivo del género femenino como la justicia no es exclusiva del masculino.
  • Otro concreto y generalizado: Al igual que entre los derechos universales y particulares, el desarrollo moral maduro completo podría encontrarse en la combinación de ambos principios morales.

Conclusión principal:

La realidad social actual está cambiando el modelo democrático y la práctica ciudadana. Se hace imprescindible el reivindicar valores que permitan que la violencia, el hambre y la pobreza sean erradicadas del mapa social y político. Para ello es fundamental, sin eliminar el marco ético del otro generalizado, es decir, de los derechos humanos universales, priorizar el marco ético del otro concreto. La ética del cuidado nos permite un marco moral tendente a eliminar toda  clase de violencia que respete, permita y persiga el desarrollo de todas las capacidades que cada persona quiera desarrollar.

Palabras clave: Ciudadanía, Teoría política feminista, Ética del cuidado